El nacimiento de la Pizza va ligado al consumo de pan y a la importancia que este ha tenido a lo largo de la historia de la humanidad. No será hasta la antigua Grecia cuando se conocen los primeros indicios de creación de pizzas, donde se preparaban panes planos decorados con especias, ajo y cebolla.

Situémonos ahora en Nápoles (Italia), donde hasta el siglo XVI el consumo alimentario del tomate era nulo debido a la creencia popular de que este era venenoso y dañino. La ruptura de esta creencia dio paso a la introducción del tomate en la dieta y su posterior combinación con pan.

Esta unión de pan y tomate se extendió como plato popular entre los campesinos Napolitanos, al cual se le añadió posteriormente el queso. Tras la creciente popularidad de la receta, los reyes italianos, a finales del siglo XIX, mandaron a un conocido pizzero de la época la elaboración del plato para su deleite. El gran agrado por parte de la Reina, Doña Margarita de Saboya, de una de sus creaciones propició el nombramiento de la Pizza Margarita con Albahaca, queso mozzarella y tomate como ingredientes principales.

Por eso, En La Buona Base, como difusores de la cultura italiana, somos conscientes del valor tradicional de la buena pizza y la importancia de la buena elaboración de su masa.